29 de mayo de 2012

Cuántas veces


Mírame ahora que ha llegado septiembre,
soy una suicida sin muerte a la vista
y a la expectativa de la suerte.
Me pregunto qué pasó en abril
si dijiste que no me querías.

Cuántas veces, amor, te has marchado
y yo me he despedido en silencio.

Puedo sonreír un momento
y también llorar.
Estoy llena de versos prófugos
para engañar al ser que vive en mí
(el que no tiene corazón, ni boca, ni esperanzas).

Cuánto nos hemos dañado en este planisferio,
yo llorando un Pacífico y tú evaporando un Atlántico.

Qué tristes nuestros árboles
que permanecen pegados en nuestro lienzo
deshojados, pálidos, febriles.
Habrá que manipular las manecillas del tiempo
irreverentes, para que tengamos veintidós.

Miro ahora a ambos lados, de arriba abajo,
de alguna manera parada entre ambas veredas
que nos separan, que nos envuelven de pena.
Y he encontrado  un sueño
donde bailamos juntos hasta que se esconde la noche
donde todo sucede de manera inmediata.
Es que la ilusión y la verdad, amor,
es que no hay palabras y todo es silencio
cuando dos extraños se encuentran un día
donde uno necesita algo
que al otro le falta
Y el amor, que es solo una palabra,
se convierte en realidad.

Escrito en Septiembre 2011.

25 de mayo de 2012

Indiferencia


Postrada en esta cama de hierro fundido
parece que mil hombres me han empujado
el clamor de la indiferencia me ha confundido
ya no sé quién soy ni cómo me llamo.

Rendida estoy, sin cabello, sin alma,
debajo de esta lápida de granito grabado
adormecida de recuerdos que me han vencido
en esta cruzada donde Dios me ha olvidado.

Estos días tísicos de nicotina me enferman.
Si escribo un poema es para probar que respiro.
El miedo me anestesia y las heridas no sanan
la muerte me arranca la inspiración de un suspiro.

Es un día cualquiera en tus paredes blancas
emprendes viajes a la felicidad de tu almohada.
Mi amor es una horca en la colina del tiempo
sin adornos vuelo de mi balcón hacia la nada.

Este éxodo indiferente por fin termina
la luna centelleante le roba luz a mi fortuna,  
pero no importa ni un poco esta noche perpetua...
Les feuilles mortes me arrullan en un disco viejo
y no hay bolero que perturbe este sueño añejo
de libertad.

21 de mayo de 2012

Quién diría


Quién diría
que una vez te conocí
y el cariño vino a mí en una playa.
Qué dirían las olas,
nuestro abrazo partido,
las huellas y gaviotas
que aún no han muerto.

A veces sueño que me quieren despertar.

Vives aquí
en las paredes de esta casa fría
en la ropa que dejaste en mi armario
y en tu viejo cepillo de dientes.
Quién diría
que todo de ti
habita una sola caja.

Tengo que ver a diario mi reja y verte partir.

Hoy el amor muere
en tus costas lejanas
al este de mi tristeza natural.
Quién diría
que lees a diario
estas turbias letras
que no dicen nada.

Yo puedo llorar un Pacífico, tú fingir un Atlántico.

Quién diría
un día tú, hablando de mí
alimentando tu ego con mis cualidades.
Pero hoy, al extraviarse mi perfección
en mi pasado infortunado
te vistes de la gruesa armadura
de la madurez.

Mi discurso de ti es el mismo de octubre
porque en Lima no ha cambiado nada.

Eres para mí los domingos
nuestros pasos de melamine,
el sudor de nuestras manos fundidas.
Quién diría que alguna vez bailamos.
Tú, el inseguro
de sus pies y de sus brazos.

Quién diría
que en esta máscara de mayo,
cuando hay más diez miles que unos
tu seguridad se extravía en estas líneas
y terminas este verso idiota
en que te conozco.



Te busco

Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida
mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa
Olas que esfuman de mis ojos
a una legión de tus recuerdos
me roban formas de tu rostro
dejando arena en el silencio


Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente
me envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado
como un pañuelo viejo

Y no hago más que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo
 

En cualquier huella te persigo
en una sombra te dibujo
huellas y sombras que se pierden
LA SUERTE NO VINO CONMIGO


.... Y te busco

Cantado por: Celia Cruz
Escrito por: Victor Victor

http://www.youtube.com/watch?v=DuYqAPIN88I

16 de mayo de 2012

Scapegoating


Dices que te he roto, que he fracturado la balanza en tus tendones frustrados. Que eras un juego de porcelana fina víctima del revólver de mis palabras. Que te he pintado inmaduro, insensible, egoísta, malévolo y culpable. Y en tus ojos he mutado en la madre que repudio, la medusa que convirtió tu corazón en piedra. Soy una grieta, una mentira. Yo soy la obesa nada. Amar es una lengua muerta en mi hemisferio.

Me miro en tu recuerdo como el error que callas para sentirte inocente. Dentro de la camisa de fuerza que me has puesto hay un monstruo de siete cabezas, de siete patas, de siete ríos verdes. Tu memoria de mi es el dolor resumido en un par de líneas que dicen gracias. Yo nací un falso noviembre y mi vida duró nueve meses que no existieron. Cosí cada mes como un disfraz festivo. Mi sonrisa fue un antifaz. Las bestias no sienten.

Esta mañana tu voz ha dado a luz debajo de las líneas de un párrafo. Me has ilustrado sobre una puerta clausurada para la consciencia y la razón. Soy toda mi raza que no razona, toda la sangre, toda la ira. Esa soy yo, la hormiga que no muere aplastada entre los dedos. Me has visto, adentro, donde no llega la luz del sol. Y sí, eso soy, la enfermedad, la desdicha, la miseria. Yo soy diciembre, enero, febrero y marzo.

Era la fiera aferrándose al año del conejo, pero no más. Esta soy yo y aquí no hay nada para ti, ni para nadie.

11 de mayo de 2012

Una diana


Ay, mi niña desconsolada,
pecosa, tímida, enrojecida.
Lloras el pasado ausente
los abriles que se van,
los mayos que se quedan.

Eres una diana del destino
perforada por despedidas.
Eres la carcajada malévola
en el rincón del bar antiguo
donde se burla el tiempo.

Tu voz es el eco que retorna
arañando la orilla del mar.
Vas recogiendo las huellas
por donde antes volabas
encogida, mínima, diminuta.

Dios te escupió insípida, dañada,
para pedirle limosna al viento.
Te ha hecho implorarle a la nada
en el desierto de la necesidad.
Ay, triste, cóncavo hueso de mujer.

Solo yo te veo. En una caja
estás muerta, muerta... ¡Adiós!
Tu cadáver es la memoria
henchida, putrefacta, fría.
Tan quieta e irreversible.

Inexacta.
Insuficiente.
Vacía.

Tengo tanta pena de ti,
de tu cuerpo viviente
de tu alma asesinada.
Imagino el verso en la piedra:
''La que todos amaron,
la que nadie quiso, alguien... no sé quién.''

10 de mayo de 2012

Intervención


No puedo ser más esa persona, dijiste, y el espejo en que me miro se ha convertido en la Guernica. He visto el interior de mi vientre egoísta. Soy un toro angustiado por la brutalidad. Soy la madre que ha perdido al hijo. Y mi castigo es contemplar esta matanza sin moverme, sin poder cerrar los ojos. Tú también estás en este espacio de óleo y lienzo, eres la paloma blanca caída de una paz que ha fenecido. Y tú, y también yo, somos dos viejos combatientes desmembrados en la guerra.  

Aún no sabes qué decir, pero sí sabes que no, no y no. Me pregunto cuántas veces he podido decirte que no. Mas yo soy esclava de mis promesas, mi no es un para siempre. Te habría seguido como la cola de un cometa aunque fueras un Basquiat. ¿Lo puedes ver? Yo no elegí ser Frida, ella tampoco tuvo opción. Multiplica el dolor que es tuyo por las estrellas. ¿Lo puedes ver ahora? Y aún así, me separaste de los tesoros para ponerme entre los cachivaches del ático. Soy una ficha de plástico made in China, movida por tu dedo índice. Has internado el corazón en la jaula que un día dibujé. Huiste por fin de esta pintura. Mis batallas te han asesinado, pero la que ha muerto he sido yo. Yo no soy el pintor que habito. No, no, no y no. Sé mucho más que explotar bombas. Sé de Dalí, sé de Renoir. Esperaré vestida de novia, volando sobre los tejados.  Mientras tanto voy a patear a Picasso, porque aún nos queda Chagall…

8 de mayo de 2012

Mientras dormías


Te quedaste en mis ojos, inocente, enamorado.
Qué lejana la noche del ladrón.

Tu sinfonía me despertó esta aletargada mañana de mayo.
Y me permito mirarte sin que lo sepas. 

Es una estupidez, lo sé...
                     porque sé que sí lo sabes. Duermes inmaculado.

Un día de éstos, antes de noviembre, te vas a ir y la vida regresará a su status natural.
Me pregunto qué piensas. 

Las fechas te espantan, los calendarios hieden.

En la traducción se quedan algunas palabras suspendidas,                   
quizás en su tiempo,
las traduzca el corazón.

- La cursilería me aprieta casi siempre -
                                                                                    Es casi inevitable,
pero es un vestido que me saco para poder verte, y así voy a donde estés,
blanca y desnuda con el alma entumecida.

                                                                      Vivo en los sueños que no recuerdas.

En el camino practico un himno con tus manos, con tus lunares, con tus dientes perfectos.

Pobre de mí. Pobre Perséfone.

Será la insignia triste que llevaré a lugares desconocidos donde vive la esperanza. 

Y tú… un Apolo, un David.  Una larguirucha hebra de plata envuelta en seda.

¿Cuántas mañanas me deslizaré en el hueco de tus sábanas sin encontrarte?

No despiertes, no despiertes, no.

Todo lo inevitable del mundo: el dolor, la soledad…
te mece como una oruga queriendo ser mariposa.
Qué dicha contemplar esa magia. 

En el lejano día que nos acecha, me despediré sin extrañarte.
Porque mientras el alba me hala en este segundo perfecto, 
secuestro la memoria clavada en las paredes de tu cuarto.

El único lugar que fue nuestro. Que nos pertenece porque lo gobernamos.

Donde se escribieron epopeyas de las que nadie habla. 
Ésas... las de aquél indefenso gato arriba del árbol.
Ésas... las del pájaro azul.
  
En este hogar de a dos, donde te he separado de las cosas malas del mundo

y te he nombrado rey y señor.

 No despiertes, no. Aún no.


( Escrito en papel - Mayo 2011)

7 de mayo de 2012

Prólogo

He muerto tres veces de este cáncer que es la vida.
Ni mi dios ni tu dios me han salvado de este tumor perenne
que es mi letra escarlata, mi apellido, mi bandera.
No se puede renunciar a la patria que ha sido alimento
aunque tengo estas ganas repudiables de anarquía.

Esta melaza bíblica fecunda mi cuerpo. La ira, las horas.
Me han masticado gigantes y me han escupido demonios.
Será que toda la inmensidad de la Tierra me ha pateado
arrancando de mi cabeza por completo la fortuna
y tengo las rodillas quebradas de tanto rezar.

Aún vivo en el suelo azotado por mis manos infantiles.
Y tú, cruel, me llamas egoísta porque solo sé ladrar.
¿Qué lenguaje usa el perro flagelado en las costillas?
Eres uno más que me arroja las piedras. Pero verdugo, soy inocente.
Qué sabe el amo de rabia si nunca lo han mordido.

Desconozco este monstruo que vive en mi huerto.
Es el más odiado de los ladrones. Me ha quitado todo.
¿Acaso yo elegí este lado del río? ¿Acaso no he muerto suficiente?
Es mi asesino, mi propia parca. No he podido defenderme, sin boca, sin ojos.
Pero sé qué es amar. También he conocido laberintos sin minotauros.

También sé de felicidad, la he soñado, una vez… en un sueño.

5 de mayo de 2012

Un poema

Para Noah que siempre calla
que tiene cinco, que tiene seis,
que tropieza también con las notas
que se ensucia y se resbala en un laberinto
rodando melancolías sobre la sonrisa ausente
para expandirla hasta el infinito.

Para Noah que es una escala
siempre en aumento, emocionante,
que huele a levadura y amaneceres
más allá de las tormentas
que me duele en el péndulo del alma
y me inclina sin interrogantes.

Para Noah, que es la felicidad viva,
que tiene catorce, que tiene quince,
que es un faro en el fin del mundo,
una luciérnaga y un suspiro,
que guía al navegante que está dentro
y le muestra la salida en un respiro.

Para Noah, que era terrestre,
y que un día encontró un globo blanco,
y se fue volando por las nubes
que conoció un baile y un beso desdichados
en mis manos tan heridas
y las curó con amor y con caricias.

Para Noah, que solo está hecho de cosas buenas,
que tiene veinte, que tiene veintidós,
que ríe, que baila, que duerme
que está en el sueño de ayer y también en el de hoy
que es el violín y también la poesía
y me inspira doscientos versos aún en agonía.

Para Noah, que se fue a los veintitrés,
para él todas mis hojas, mis ramas, mis raíces,
para él mis margaritas y relojes
el color azul y el verde, el otoño
para él la nocturnidad: mi luna y mis estrellas
para él la pasión, la memoria, el amor. La eternidad.

Para él.

(Escrito en papel en marzo, 2011) Último párrafo - Mayo 2012.